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Por Oriana Zorrilla
En La Moneda coordinan la reconstrucciónn. Todos y todas, bien trajeados...en el Teatro Teletón en "Chile ayuda a Chile", Tironi trabaja, gratuitamente, para la futura campaña de Piñera "Levántate Chile" y hoy 8...todos y todas unidos festejando a las mujeres en su Día Internacional.
Que vigencia de Enrique Santos Discepolo... Vivimos revolcaos en un merengue y en el mismo lodo todos manoseados. Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador... ¡Todo es igual!, ¡Nada es mejor! . Lo mismo un burro que un gran profesor. No hay aplazaos ni escalafón, los ignorantes nos han igualao. Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, Rey de Bastos o polizón".
Si embargo, en medio de la contradicción total - entre horror y algarabía- suelo pensar que los golpes de la naturaleza por atroces que sean, por la destrucción de casa y paisajes, por arrebatar vidas valiosas de hombres, mujeres y niños no se comparan con los golpes que da el hombre y que nos dejan huellas aparentes. Sigo dándole vueltas y vueltas y… He pensado en las mujeres de mi país....
He pensado en las mujeres de mi país, aquellas de América Latina, de otros continentes.
En mis hijas, hermana, en mi madre que ya no está, en las compañeeras de ayer, de hoy y de siempre. He pensado en mis amigas, en las que no se dejan avasallar y en las que sufren en silencio su rebeldía esclavizada.
En aquellas que no piensan como yo, pero que viven y sobreviven del mismo modo.
Ante el 8 de marzo, que será manoseado hasta el cansancio por quienes nunca lo creyeron, quise expresarles lo que sale desde mi alma intacta.
Ustedes, mujeres, raíz anclada y espíritus milenarios.
Ardiente suspiro que cabalga sobre libertades y derechos transgredidos.
Luchadoras. Desde las obreras calcinadas en 1908, en la Fábrica Cotton de Nueva York a la que levanta su casa de los escombros en el Chile del 2010.
Cocinera en las ollas comunes, en la casa y en el trabajo.
Dignas en la tortura, valiente en el sindicato, audaces en la vida cotidiana y en la cama.
Vociferante ante el femicidio y las injusticias.
En ustedes naufraga la pena callada de los suyos. Muchas veces nuestras propias historias quedan sepultadas en el olvido y el oprobio.
Incomprendidas y maltratadas, incluso por quienes nos aman.
Nuestras vidas con o sin surcos es tierra fértil al cultivo, amasamos el pan y hacemos milagros para alimentar a uno, a dos, a tres y a veinte.
Solidarias de tiempo completo. En nosotros los remolinos del mar dan luz a tempestades.
Transitamos en las alamedas llenas de sueños y utopías y las contagiamos, enarbolando las banderas. Y, además, el romanticismo se nos cuela por los poros, aún, en contra de nuestra voluntad.
Siempre fuimos la mujer de la historia y fundaremos la historia siguiente.
Construiremos y reconstruiremos una y mil veces la casa, la escuela, el consultorio, los jardines.
Abriremos las puertas a los amigos y a los que no lo son, a los vecinos, a la familia y, por sobre todo, a los hijos y si no los tenemos dedicaremos nuestro tiempo a los ajenos.
Mujer, todos te extrañarán cuando ya no estés. Y, como dice el poeta Feller no por donde perderse...
Oriana Zorrilla
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