LA TORTUGA Y EL ESCORPIÓN.
por Patricio Valenzuela.
Quizás la mayoría de los presuntos lectores de este artículo, conozcan esta hermosa y sabia fábula. Si así no fuese, no les será difícil informarse acerca de ella, que mal no les hará.Pero de hecho yo, la desclasifiqué de mis recuerdos a raíz del llamado Cónclave de “acercamiento” entre algunos Partidos de la Concertación y las Organizaciones Sociales y Ciudadanas emergentes, en el ex- Congreso.
Desgraciadamente este intento de entrampar a las organizaciones sociales y/o ciudadanas, llega con 22 años de atraso. No se puede borrar con un patético brinco circense, 20 años de ejercicio del modelo neoliberal, -con la exclusión necesaria y deliberada de la participación popular-, propias de las exigencias de un modelo, que transformaba el País en una bodega de abastecimiento para la rapiña de las grandes transnacionales y nacionales.
Hoy después de 39 años, -están ante nuestros ojos- los catastróficos efectos de la dictadura Empresarial: distribución regresiva del ingreso, concentración de las ganancias en unas cuantas Empresas, deterioro del eco sistema, depredación de nuestros recursos naturales; (mineros, mar, bosques monopolio del agua dulce;- solo por mencionar algunos).
Es por eso que encuentro insólito este “carepalismo” político sin precedentes, que -a mi juicio-, solo podría tener dos explicaciones:
1.- Que entre los vapores rosados y alucinógenos del clima enrarecido que se vive en las cúpulas de la Institucionalidad liberal, -adaptada al neoliberalismo- sea tal la dimensión de la pérdida del conocimiento del Chile real, que piensen que las neuronas del pueblo chileno, entraron en una especie de trance letárgico durante veinte años y nada político ocurrió, nada se elaboró, ni nadie percibió o se organizó en el ínterin, para la continuidad de la lucha, ante la defraudación de la Concertación, y la historia siempre observante, objetiva e implacable, se hubiese hecho la miope, ante trasvestismo político de estos operadores, que han hecho del oportunismo y el pragmatismo de feria, su filosofía de vida.
2.- Que la avidez por volver al poder -parapetándose -tras la ingenuidad sentimental del pueblo chileno por la figura de Bachelet- es tal, que piensan que basta un poquito de demagogia populista, algunas declaraciones rimbombantes de -pequeñas promesas preformativas- de cambios programáticos, para cocinar el nuevo plato ofrecido a las organizaciones sociales, -cuyos efectos basura son bien conocidos por toda la gente digna, que nunca se coludió con las migajas del gran capital, a costa de entregar a título de gift-card, las riquezas pertenecientes a todos los chilenos.
Es por eso que, parecen francamente insólito los argumentos falaces, de como intentan borronear 20 años de práctica y consolidación del neoliberalismo, - y que reza mas o menos así:-
“La Concertación cumplió una etapa exitosa de desarrollo. Pero Chile cambió; ahora tenemos que iniciar una nueva etapa –se supone tan exitosa como la anterior- Por lo tanto es necesario cambiar el mantra, o la musiquita para volver a “re-encantar”–a la gente. Así -como el flautista de Amelín-, para que todo el pueblo corra tras el llamado y montados sobre las espaldas ese sufrido pueblo, sean catapultados una vez mas al parnaso del poder, donde puedan realizar esa irrefrenable vocación por el servicio público, que conocimos durante los 20 años en que lo ejercieron.
Yo quiero imaginar, que las organizaciones sociales y todos los movimientos de protesta -que animaron el año pasado y el actual-, parten de la premisa, -que si bien muchos de ellos- surgen de situaciones acuciantes, -desde el punto de vista de su supervivencia , la conservación de sus puestos de trabajo, o de reformas impostergables; como el lucro en la educación, la nueva ley larga de pesca , o el abandono y la carestía de la Región de Aysén, etc., no terminan allí, ni se detendrán en reivindicaciones sectoriales o locales -que si bien son absolutamente válidas y justificadas, como formas de lucha contingente-, deberán obstante, tener claro-, que el horizonte político/estratégico no se agota ni se detiene en estos enfrentamientos parciales. Esta lucha recién iniciada, no debe terminar hasta reducir a escombros, no solo el modelo mercantil, sino toda la vieja Institucionalidad liberal concomitante y emprender la completa renovación y auto-construcción por todxs, de una nueva Institucionalidad democrática, paralela al poder oficial que no nos sirve Un poder popular real, con formas de revocación y control -no mas fiduciario- por operadores oportunistas y/o neoliberales camuflados de progresistas.
(Dixit.).
Stgo. 15.07.12. P. Valenzuela.
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