Ante la noticia de la designación del General Juan Miguel Fuente-Alba por Bachelet.

José Venturelli, Pediatra 
Vocero Comisión Ética contra la Tortura, Secretariado Europeo

En realidad, varios comentarios ya lo dicen, "nada para sorprenderse".

La pertenencia de la presidenta a lo que ella llama "la familia militar" -que obviamente es algo fuera de la vida central del país, ajena a las demandas e historia de Chile… como si nada hubiese sucedido- ha decidido muchas de sus acciones. Parece que viviera fuera de este mundo y se paseara como miembro de una familia real. Cero respuesta a las necesidades de que el país haga la transición democrática, tan esperada y que nunca llega.


La firma de tantos convenios por los derechos humanos, fueron seguidos por medidas represivas, incluyendo asaltos a las comunidades Mapuche, tortura y desprecio por la participación de sus dirigentes. Sus frases sobre promesas para hacer un país fraternal (Establecer una constitución genuinamente democrática, Protección de los pueblos originarios y resolución democrática de sus conflictos, Protección del medio ambiente al decir "nunca dejaré que Pascua Lama se inicie sin seguridad absoluta de que respeta las normas ecológicas", y varias más) han terminado en dejar el país embarcado en una situación siniestra. Su colusión con los sectores "dueños del país" han llevado a una guerra sucia... para imponer la agenda histórica socio-económica idéntica, mejorada y en la misma dirección de la dictadura. Similar a aquella en que hace 36 años estuvieron la mayoría de los jefes militares que designara Pinochet. Pero, ahora, aunque le han lavado la cara… no pudieron lavarle las manos. Seguimos por mal camino... El acuerdo con Pinochet y la derecha sigue en pie: no tocarle un pelo a las FFAA's y asegurarles la impunidad en todas las áreas mientras se persiste la inequidad. Sin una nueva Constitución, hecha por todos los chilenos y sin tutelaje de la Constitución actual que no lo permitiría jamás y que es lo que usan de justificación para no hacerlo, no tendremos jamás un país fraterno y justo.
Por ello, las justas demandas y esperanzas democráticas van a seguir y si la represión persiste los Mapuche van a tener un Apartheid a la chilena y el pueblo entero, un paisito de mentira, petulante, pretensioso en su vestimenta y muy dañino en su sentido social. Pero el pueblo no es de fierro ni seguirá aceptándolo. Como este nuevo regalito presidencial asume en marzo, podemos decirle al General de la Caravana de la Muerte –y que los abogados de DDHH’s siguen mostrando que miente- que a Fuente-Alba es posible y necesario, como en la obra de Lope de Vega, contestar, Fuente-Ovejuna! 

 

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