¿Hasta dónde hay una amenaza de guerra? El multipolarismo avanza a costa del unipolarismo.

por Wim Dierckxsens y Walter Formento / (versión editada por Manuel Hidalgo).

Introducción

El mundo transita por una crisis política estructural que ya no se puede abordar e interpretar a partir de un análisis de “potencias en conflicto” sino de una disputa universal/global de proyectos estratégicos en pugna.

La contradicción principal a nivel mundial, se desarrolla como una disputa al interior de EE.UU., entre el proyecto estratégico que hemos denominado unipolarismo financiero globalista y el proyecto que denominamos unipolarismo financiero continentalista. Este  último aparece incluso hoy con contradicciones internas, por la entrega de la Secretaría del Tesoro y la Secretaría del Estado al continentalismo unipolar y la tendencia del presidente Trump al interior del proyecto continentalista a confrontar con el unipolarismo financiero militarista, con base en el complejo industrial militar llamado Pentágono.

Trump asciende como presidente electo de EE.UU. primero como manifestación emergente de la crisis estructural civilizatoria y luego, como expresión de un nacionalismo industrialista antioligárquico, que es expresión rezagada de tiempos y discursos de la pos-segunda guerra mundial, de 1950. Y se manifiesta permanentemente, desde la campaña electoral en las internas del partido republicano, contra el establishment del continentalismo unipolar de Marco Rubio y Ted Cruz, y en las generales contra Hillary Clinton -expresión del establishment en el partido demócrata del globalismo unipolar-, en conflicto contra ambas oligarquías financieras unipolares, principalmente contra la global (OTAN/CIA) y de modo secundario contra la continental (Pentágono/FBI).

A nivel mundial, a estos proyectos en conflicto en los EE.UU. y con proyección mundial, se suman los proyectos multipolares, que libran una batalla contra los unipolarismos y que avanzan a nivel mundial y acumulan fuerzas en cada vez más sectores, países y civilizaciones.

Proyectos estratégicos y esquemas de poder

Como lo hemos presentado en textos anteriores, definimos a nivel mundial 4 grandes estrategias de poder: dos de ellas conforman el unipolarismo financiero y las otras dos conforman el multipolarismo no-financiero. Dentro del unipolarismo tenemos dos esquemas de poder que entraron en contradicción abierta desde 2001, con el uso de armas militares, económicas y financieras. Esta contradicción es la principal, tiene al mundo en vilo y marca el ritmo de las contradicciones secundarias.

  • El unipolarismo financiero continental con centro de poder en EE.UU. y que opera como Nafta (EE.UU.-México-Canadá) detenta un desarrollo industrial tecnológico de avanzada y conduce el Complejo Industrial Militar de esa nación. Como esquema de poder se encuentra en declinación.
  • El unipolarismo financiero global sin centro geográfico con base en la conducción de la Red de centros financieros internacionales (Wall Street, Nasdaq/Londres/Hong-Kong/París/Ámsterdam/Buenos Aires/Bombay/San Pablo/Dublín/Milán/etc.) que, como esquema de poder se encuentra en ascenso.
  • El multipolarismo universal BRICS, una red de polos regionales de poder a partir del capitalismo social de estado, en ascenso.
  • El multipolarismo universal del Humanismo Ecuménico e Inter-religiones, una red de las 5 grandes religiones monoteístas, sin centro. En ascenso.

–           Un esquema en declinación

El unipolarismo financiero continental es un esquema de poder en proceso de declinación mundial, proceso abierto a partir de 1999-2008 con nitidez. Un esquema cuyo eje instrumental en la proyección de poder son las corporaciones financieras multinacionales de país central, el dominio del poder militar con la guerra militar, regular e irregular como terreno y el dólar como moneda mundial.

  • Que fue dominante a partir de Bretton Woods (1944) y hasta 1998 comandaba un esquema dominante que reunía a la Unión Europea y al Japón con su área Asia-pacifico.
  • Que a partir de 2010-2012 deja de explicar el peso mayor del PIB mundial por las Economías Centrales –EC-, ya que éste en un 60% comienza a explicarse a partir de las Economías Emergentes –EE- con centro en el Asia-Pacifico.
  • Cuya moneda, el dólar, pierde el respaldo del monopolio del comercio mundial a partir de 2012-2014, cuando el petróleo se consume en forma dominante por las EE del Asia-Pacifico con centro en China.
  • Que pierde capacidades de condicionar la política de la UE a partir de 2010.

–           Tres esquemas en ascenso. Periodo abierto definido desde el 2008.

El unipolarismo global y los dos multipolarismos universales son esquemas ascendentes que disputan la conducción y modo de resolución de la crisis de poder mundial. No solo disputan contra el esquema ahora declinante y que fue hegemónico hasta 1990-2001, sino también quién o quiénes, de qué modo y en qué terreno se resolverá la salida de la crisis, lo nuevo dominante y hegemónico.

  • El esquema unipolar global se encuentra en ascenso desde 1989-1991, con la caída de la URSS y la implantación del Consenso de Washington. Se fortalece con la “derogación de la Ley Glass Steagall” en el 1999, en el gobierno de Clinton y sus ministros del Citigroup. Se consolida a partir de diciembre del 2008 con el armado del G20.
  • El esquema multipolar BRICS, se fortalece a partir de 2010, con la crisis financiera de la gran banca de la UE: Grecia por Goldman Sachs y España por el HSBC, Barclays, Santander Central Hispano, etc. Donde interviene apuntalando la consolidación de la UE contra la operación del unipolarismo globalista. Se consolida a partir de 2014/15, con el lanzamiento de un sistema institucional de nueva arquitectura financiera internacional (moneda/Banco Desarrollo BAII/ Fondo de Fomento/Sistema de Compensación de Intercambios) y nueva arquitectura productiva (Nueva Ruta de la Seda). Consolida posiciones con su ingreso al FMI en octubre 2016, su respaldo de moneda por tener gran acopio de oro y consolidar su Bolsa de Oro de Shanghái, y su segundo respaldo de la crisis de la UE frente a un nuevo ataque/corrida financiera globalista.
  • El esquema multipolar Ecuménico Humanista e Interreligioso se fortalece con la crisis del 2010 que debilita al Santander CH y a Tarsicio Bertone, y con la abdicación de Benedicto XVI. Y se consolida con la elección del Papa Francisco en marzo de 2013.

–           Los continentalismos de la UE y el Japón-Asia Pacífico

La UE como bloque de poder continental solo cuenta con sus capacidades estratégicas en el campo industrial, científico y tecnológico, como fortaleza. Como la UE no cuenta con factores de poder con proyección o escala global/universal, sólo puede ser poder real en tanto sea parte de un esquema existente a ese nivel; sólo puede proyectar poder en tanto se articule a los esquemas unipolares globales o multipolares universales.

El unipolarismo global requiere la disolución de la UE como Bloque o Unión, para absorberla a partir de la Red de Centros Financieros en Europa. Como vimos en un artículo anterior nuestro, el triunfo de Macron en Francia después del Brexit da una señal en esa dirección, posicionando al centro financiero de París como alternativa. Lograrlo solo es posible en un escenario de guerra financiera abierta, con una gran corrida financiera y migración masiva. El esquema del multipolarismo, en cambio, no requiere que la UE se disuelva como Bloque; más bien, manteniéndose su unidad, la UE tendría un rol estratégico en la correlación de fuerzas a nivel mundial.

El unipolarismo continental militarista de EEUU-Nafta (Pentágono-Comando-Sur/FBI) no puede, por fuera de un escenario de guerra militar mundial, aspirar a recuperar el control/coordinación sobre la UE y Japón, que sí tuvo en la pos segunda guerra mundial; y a partir de ese punto podría consolidar una posición de fuerza para confrontar con el unipolarismo global (OTAN/CIA).

En este punto es importante hacer notar que al gobierno de Trump tenemos que verlo en relación de conflicto y contradicción secundaria con el unipolarismo continental, y en conflicto y confrontación principal con el unipolarismo global y, además, plantado como movimiento antioligárquico global, moviéndose al interior de la crisis y las contradicciones entre esquemas de poder unipolares. Trump desarrolla acciones para desarticular al militarismo irregular global de la OTAN/CIA/Daesh y al militarismo unipolar continental que sostiene el establishment continentalista unipolar republicano (ej.: Senador John MacCain). Desde la posición de un nacionalismo anti oligárquico-financiero es que podremos abordar los hechos que Trump protagoniza en los diferentes acercamientos con Xi Jinping y Putin para confrontar con los unipolarismos en EE.UU., como veremos más adelante.

En medio de las contradicciones entre los esquemas unipolares dentro de los propios EE.UU., el multipolarismo se posiciona como alternativa (2010-2014) y logra ir avanzando. El lanzamiento en el Foro Internacional “Cinturón y Ruta de la Seda” celebrado el 14 y 15 de mayo de 2017 en Pekín, significa el lanzamiento de una iniciativa económica estratégica a favor de articular a los países emergentes y en desarrollo en el multipolarismo.

La Nueva Ruta de la Seda, la ruta terrestre y marítima que conecta China y Asia con Europa, incluye 65 países con 4.400 millones de habitantes, el 63% de la población mundial, y un 30% del PIB global. Con la incorporación eventual de la Unión Europea al multipolarismo (tendencia actual) la correlación de fuerzas sería totalmente otra. En este sentido la UE es un actor estratégico a sumar para cualquier esquena de poder.

El multipolarismo en ascenso a partir de la Nueva Ruta de la Seda

El multipolarismo BRICS es una iniciativa económica estratégica, que se desarrolla hoy en día en una situación mundial donde los esquemas financieros de poder unipolares se encuentran paralizados. El multipolarismo tiene la capacidad de convocar e incluir a la mayoría de los intereses y convoca hasta empresas transnacionales con sus gerencias superiores.

En 2001, China entró a la OMC y a partir de entonces las transnacionales (ETN´s) entraron masivamente bajo el esquema del unipolarismo financiero globalista. En 2016 el PIB de China era ya 8 veces de lo que fue en 2001 y ocupa el segundo lugar a nivel mundial si la medición se hace por PIB a precios de mercado, pero es el primero si se hace por PPA –paridad de poder adquisitivo- . La participación de China en el Producto Mundial Bruto pasó de 2% en 1990 a 15% en 2016 lo que involucró a unos 700 millones de personas, es decir, un 10% de la población mundial, hecho que significa que el 70% de la reducción de la pobreza en el mundo se puede atribuir al éxito de la economía china. En 1990 apenas el 26% de la población china vivía en las ciudades contra 56% en 2016. China cuenta con cinco ciudades con más de 10 millones de habitantes. Las empresas chinas invirtieron en 2016 cuatro veces más en empresas europeas de lo que lo hicieron las empresas europeas en China. China logró generar el superávit comercial más grande de la historia y otro tanto pasó con las reservas de divisas.

El mismo proceso se ve acompañado por una carrera por la innovación tecnológica. China invierte más que Europa y Japón en Investigación y Desarrollo y reemplazará antes del 2021 a EE.UU. en este campo, para no decir que ya lo dejó atrás en la economía civil si dejamos de lado la investigación y desarrollo en el ámbito militar. China cuenta con los trenes y computadoras más veloces del mundo. En áreas como la robótica, drones, aeronáutica, tecnología de internet, China ya no tiene mayor cosa que envidiar a EE.UU. China lleva la vanguardia en la modificación genética de plantas, animales e incluso seres humanos. Lo anterior ha requerido un fuerte desarrollo en materia de educación formal y salud. En otras palabras, se acabó la era de mano de obra barata y de productos chinos baratos.

Es preciso saber que el reemplazo cada vez más acelerado en las empresas de una tecnología por otra más sofisticada conlleva una baja en la tasa de ganancia y así está pasando hoy en China,  como lo fue antes con Japón en los ochentas. Muchos economistas de primera línea ya plantean que China está sufriendo ´la enfermedad japonesa´. Es decir que el proceso de realizar inversiones para la expansión económica (nuevas empresas y nuevos sectores) se ha convertido en un proceso acelerado de inversiones que reemplazan de manera cada vez más acelerada la ´vieja´ tecnología por otra más nueva, acortando la vida media útil de la misma. Al bajar la tasa de ganancia, las inversiones se tornan menos rentables y el capital busca otro destino más lucrativo y no en último lugar en la especulación bursátil y en el mercado inmobiliario.

Ante esta situación se da una caída en la tasa de crecimiento. China tenía que buscar donde colocar sus productos, es decir, cómo integrar un mercado ´interno´ más allá de China. La primera vez que se escuchó hablar de la iniciativa de la Nueva Ruta de Seda fue en septiembre de 2013, es decir, a menos de un año que el presidente chino, Xi Jinping se instaló, aprovechó un viaje oficial a Astaná (Kazajistán) para expresar su voluntad de relanzar las antiguas rutas comerciales. En este sentido, la Iniciativa del Cinturón Económico y la Nueva Ruta de la Seda, tal y como ha sido rebautizado el proyecto en sus dos vertientes, tierra y mar, busca construir carreteras, vías férreas, puertos, oleoductos, gasoductos y otras grandes obras de infraestructura en más de 60 países de Asia, Europa y África. La finalidad es promover el desarrollo común de toda Eurasia e involucrar los países en el proyecto y dentro de China sobre todo a la provincia más occidental Xinjiang.

En diciembre de 2015 China creó el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB por sus siglas en inglés) cuando el país ya fue el principal financista de proyectos de infraestructura en el mundo, invirtiendo más en el exterior de lo que todo el exterior invirtiera en China. Cinco países del G7 participan en el Banco excepto EE.UU.  Japón. La gran mayoría de los países de la Unión Europea participaron también e Inglaterra se presentó primero que nadie.

En febrero de 2017, Xi planteó por primera vez de manera pública que China proyecta tomar el liderazgo de crear un nuevo orden mundial (el Mundo Multipolar, como lo hemos bautizado en nuestros trabajos) oportunidad que le fue facilitada al afirmar el presidente Trump que su país se retiraría del Área de Libre Comercio del Transpacífico (FTAAP por sus siglas en inglés) así como del Atlántico. China aprovechó la oportunidad de presentar su liderazgo en materia de integración económica a nivel mundial. Con la creación de la Organización de Cooperación de Shanghái (con Rusia, Kazajstán, Kirguistán y Uzbekistán) una organización política y militar que procura garantizar la seguridad internacional y un acuerdo de cooperación militar entre China y Rusia, el creciente poder militar acompaña al poder económico.

El 14 y 15 de mayo de 2017 el gobierno de Xi Jinping inauguró el Foro Internacional “Cinturón y Ruta de la Seda”, con la presencia de representantes de 110 países. A la cumbre asistieron 28 presidentes y primeros ministros, cien ministros y unos 1.200 delegados de todo el mundo. La Ruta terrestre y marítima, conocida como la Nueva Ruta de la Seda, conecta China y Asia con Europa, incluye 65 países con 4.400 millones de habitantes, el 63% de la población mundial, casi el 30% del PIB global y es un paso decisivo en el viraje mundial a favor de los países emergentes y en desarrollo. Es un proyecto multipolar estratégico a fin de establecer lazos económicos y fomentar las inversiones en infraestructura que el país asiático financia y realiza en el extranjero. Es interesante que Trump accediera a enviar una delegación.

Asistieron mandatarios de primer nivel de España, Italia, Grecia, Suiza, Polonia, Hungría, República Checa y Serbia, mientras Alemania, Francia, Gran Bretaña y Japón enviaron delegaciones de menor nivel. La ausencia de India es la más notoria, molesta por el “corredor económico” que China construye en Pakistán, uniendo Xinjiang con el estratégico puerto de Gwadar en el mar Arábigo. En América Latina se destacó la presencia de Chile y Argentina, países que apuestan fuerte al comercio con China y a las inversiones del dragón en sus economías. Brasil envió una delegación simbólica y México estuvo ausente. En el largo plazo, la Ruta de la Seda podría impulsar la internacionalización del yuan fomentando su uso tanto en transacciones comerciales como financieras. Este proyecto multilateral e incluyente tiende a avanzar en el mundo de hoy a costa de los proyectos unipolares, sea el globalista o el continentalista.

El 12 de mayo, EE.UU. y China, justo antes del Foro en Beijín, anunciaron un acuerdo para ampliar los negocios conjuntos. EE.UU. permitirá a China importar gas natural licuado estadounidense. Según el secretario de Comercio, Wilbur Ross, esto reducirá el déficit comercial que su país registra con China. Es un punto importante para China, ya que buscan desde hace algunos años diversificar sus fuentes de energía para disminuir la dependencia del carbón, al tiempo que el país podrá deshacerse de los bonos del Tesoro como medio de pago. Tras anunciar el pacto, el Departamento de Comercio estadounidense ha dado la bienvenida a los inversores chinos a través del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (BAII). James Woolsey, ex directivo de la CIA ha recomendado que EE.UU. participe en el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda. A partir de todo esto se entiende que Trump accediera a enviar una delegación al Foro Internacional “Cinturón y Ruta de la Seda”. El gobierno de Trump reconoce la importancia del plan de inversiones y negocios impulsado por China bajo el nombre de la Nueva Ruta de la Seda.

  1. La integración de Medio Oriente a la Nueva Ruta de la Seda

Desde hace 4 años, los pueblos del Levante han estado luchando no sólo contra otros estados sino, ante todo, contra un consorcio de transnacionales –o sea, una alianza de transnacionales que son “contratistas” privados de los estados y que incluye a los grandes medios de difusión internacionales– que con su brazo armado, la OTAN, y varios estados de tamaño medio, someten a pequeños estados, los que a su vez se encargan del trabajo sucio.

Pero también poco a poco, comienza a concretarse la política exterior del presidente Trump. En el Medio Oriente ampliado –o Gran Medio Oriente– Trump ha logrado, con ayuda de su consejero de seguridad nacional, el general H. R. McMaster, y de su director de la CIA, Mike Pompeo, poner fin a los programas secretos de ayuda a los yihadistas. El objetivo de esa decisión no era arrodillarse ante el zar ruso como sugieren las insinuaciones del Washington Post.

Las revelaciones provenientes de Bulgaria sobre la existencia de una gran red de tráfico de armas, creada por el general estadounidense David Petraeus cuando era director de la CIA –en 2012– y posteriormente controlada por el propio Petraeus desde su oficina privada en el fondo de inversiones KKR, demuestran el enorme poder de los contratistas partidarios de la guerra.

De acuerdo con el periodista independiente Jan van der Putten, al menos 17 estados han participado en esa operación, identificada como «Timber Sycamore», mediante la cual Azerbaiyán garantizó el transporte de 28.000 toneladas de armas destinadas a los yihadistas mientras que Israel proporcionaba documentos falsos sobre el destino final de todo ese armamento. Todo indica que David Petraeus y KKR actuaron con ayuda del secretario general adjunto de la ONU, el también estadounidense Jeffrey Feltman.

Las dificultades que Donald Trump ha venido enfrentando para imponer su voluntad política a la CIA y al Pentágono, así como la existencia misma de esa red paralela –de naturaleza simultáneamente pública (estatal) y privada– permiten entrever la complejidad de su tarea en el marco de un orden mundial que se halla bajo la nefasta influencia de intereses transnacionales privados. En un primer momento, y aunque se registraron varios incidentes, las fuerzas estadounidenses no han detenido la ofensiva de los ejércitos de Irak y Siria que tratan de restablecer la ruta de la seda. Es la primera vez que los ejércitos del Líbano, Siria y el Hezbollah actúan oficialmente de manera coordinada. El hecho es que esta guerra, concebida para destruir los estados de la región y reconfigurar la geografía resultante de la primera guerra mundial, está arrojando un resultado exactamente inverso ya que está forjando la unidad entre las fuerzas iraníes, iraquíes, sirias y libanesas.

  1. La mirada casi obligada de la Unión Europea hacia el Este

El sábado 22 de julio, el Congreso de EE.UU. enfrentando a Trump, publicó en su página oficial el texto del nuevo proyecto de ley sobre sanciones adicionales contra Rusia, que según lo previsto se sometió a votación el 25 de julio. Las medidas están relacionadas con el sector energético y bancario de la economía rusa, y apuntan en particular contra el proyecto del gasoducto ruso Nord Stream. La UE ha criticado el proyecto de ley estadounidense sobre las sanciones contra Rusia e Irán porque considera que puede dañar los intereses económicos y energéticos del bloque y tener “consecuencias inesperadas”. Alemania y Austria han criticado la postura estadounidense en el plano energético debido a que varias empresas europeas tienen convenios de cooperación comercial con Rusia en ese sector, y creen que EE.UU. podría haber tomado esa decisión porque desea vender su gas licuado en Europa.

La Comisión Europea contempla incluso la posibilidad de adoptar contramedidas de acuerdo con las normas de la Organización Mundial del Comercio. Cuando el 25 de julio la Cámara Baja del Congreso de EE.UU. votó a favor de la imposición de nuevas sanciones contra empresas y ciudadanos rusos, aprobó una legislación que impide al presidente del país modificar las sanciones existentes sin la aprobación del Congreso. Bruselas considera adoptar una serie de restricciones propias anti- EE.UU. al ratificar Trump este nuevo paquete de sanciones contra Rusia ya aprobado por el Senado norteamericano porque éstas afectarían a los intereses de la UE en el ámbito energético. Entre otras medidas, las autoridades comunitarias estudian limitar el acceso de varias empresas estadounidenses a los préstamos de bancos europeos. La ley aprobada podría significar el rechazo “frustrante” de la política común de la UE y de EE.UU. en relación a la situación en Ucrania, consideró Jürgen Schwarz, portavoz de la Cancillería de Austria. Pareciera que la Unión Europea está siendo forzada a mirar hacia el Este. Rusia es el país que más energía (electricidad) consume de toda Europa, por lo que su alianza con la UE podría resultar fructífera y ante las nuevas sanciones la UE bien puede independizarse no solo de Reino Unido a partir del Brexit, sino también de EE.UU. Esto no es más que el primer paso y el segundo será aliarse con Rusia.

Uno de los hechos que más sorprende en este contexto es la rapidez con que ha despegado la Nueva Ruta de la Seda hacia Europa. Cuando se lanzó la iniciativa, en 2013, apenas 17 trenes de carga unieron China con Europa. En 2016, fueron 1.702, o sea, cien veces más en cuatro años. Hay 51 líneas de trenes que unen 28 ciudades de Europa y 27 de China. En el mismo lapso de solo cuatro años, China abrió 356 líneas internacionales de transporte de mercancías y pasajeros a lo largo de las carreteras del Cinturón y la Ruta y opera 4.200 rutas aéreas semanales entre el dragón y sus socios de la Ruta. Lo que está logrando la iniciativa es que estimula a los países a unirse, como sostiene el oficialista Global Times. Parece que estamos ante un proyecto de “mundialización inclusiva” que pasa por desarmar ambos esquemas de unipolarismo. En los hechos, está naciendo un mundo centrado en Eurasia y EUA tiende a aislarse.

En el G20 de 2017, Xi Jinping operó para acercarse a Europa para aprovechar la confusión que problematiza a sus países, generada en buena medida por el residente de la Casa Blanca. En ejercicio de la presidencia del G-20, Alemania, en la persona de Ángela Merkel, ofició su rol de anfitriona del encuentro celebrado en Hamburgo que tuvo como consigna “Conformar un mundo interconectado”, es decir caminar hacia un mundo multipolar.

  1. El unipolarismo contrataca

Como ya hemos señalado antes, al gobierno de Trump tenemos que verlo en relación de conflicto y contradicción secundaria con el unipolarismo continental, y en conflicto y confrontación principal con el unipolarismo global y, además, plantado como movimiento antioligárquico global, moviéndose en la crisis y las contradicciones entre esquemas de poder unipolares. Trump desarrolla acciones para desarticular el militarismo irregular global de la OTAN/CIA/Daesh y el militarismo unipolar continental que sostiene el establishment continentalista unipolar republicano (ej.: Senador John MacCain). Desde la posición de un nacionalismo anti oligárquico-financiero es que podremos abordar los hechos que Trump protagoniza en los diferentes acercamientos con Xi Jimping y Putin para confrontar con los unipolarismos en EEUU.

Portaaviones USS Carl Vinson.

Ahora bien, los líderes demócratas y republicanos se han puesto de acuerdo para contrarrestar la política exterior del presidente Donald Trump y mantener sus prerrogativas imperiales. Con ese objetivo, señala Thierry Meyssan, acaban de adoptar en el Congreso una ley de 70 páginas que impone oficialmente sanciones contra Corea del Norte, Irán y Rusia. De manera unilateral, ese texto impone además a todos los demás estados del mundo la obligación de respetar las sanciones comerciales estadounidenses. Por consiguiente, esas sanciones se aplican de hecho tanto a la Unión Europea como a China, al igual que a los estados oficialmente designados como blancos de esas medidas punitivas. Washington debe obstaculizar el desarrollo de todo posible competidor. Sin decirlo expresamente, la ley está dirigida al competidor más peligroso para EE.UU.: la Unión Europea que con la ley no solo se verá afectada seriamente en el plano económico, más que Rusia misma, sino también en el político.

Varias disposiciones de esa ley prohíben más o menos al poder ejecutivo estadounidense –o sea, a la Casa Blanca y las diferentes dependencias federales– aligerar en alguna forma las sanciones comerciales que el Congreso impone. Donald Trump se ve así teóricamente atado de pies y manos. La ley que los parlamentarios estadounidenses acaban de adoptar pone en peligro todo lo que Donald Trump había logrado durante los últimos 6 meses, específicamente en la lucha contra la Hermandad Musulmana y sus organizaciones yihadistas, la preparación de la independencia de la región de Donbass –que acaba de anunciar que pasará a llamarse Malorossiya (Pequeña Rusia)– y el restablecimiento de la Ruta de la Seda a partir de cooperar para resolver la guerra en Siria e Irak.

Mientras tanto, los europeos ven con estupor cómo sus “amigos” en Washington –Barack Obama, Hillary Clinton, John McCain– acaban de bloquear toda esperanza de crecimiento en los países de la Unión Europea. A falta de una reacción inmediata, podrán verse arruinadas las empresas que invirtieron en la solución de la comisión europea encargada de garantizar el abastecimiento energético de la Unión. Wintershall, E.ON Ruhrgas, N. V. Nederlandse Gasunie y Engie (la antigua GDF Suez) están implicadas en la construcción de la nueva tubería paralela a la ya existente del gasoducto Nord Stream, trabajo ahora prohibido por el Congreso de EE.UU. Con ello, pierden esas empresas no sólo la posibilidad de presentarse como aspirantes en procesos de licitaciones en EE.UU sino también todos sus fondos depositados en suelo estadounidense. Se les bloquea además de inmediato todo acceso a los bancos internacionales y no podrán continuar sus actividades fuera de la Unión Europea. Sin embargo, los europeos siguen sin entender que el supuestamente «imprevisible» Donald Trump en realidad es su mejor aliado. En este contexto se entiende mejor que el presidente de EE.UU Donald Trump, ha afirmado en su Twitter que la relación con Rusia está en un punto “muy peligroso” y culpa de la situación al Congreso.

  1. La integración económica en torno al Yuan

China y Rusia se posicionan en forma prudente y gradual para erigir el nuevo sistema monetario mundial en el que el dólar cese su función parasitaria dominante y hegemónica desde 1945 que le procura, según analistas chinos, 9.36% del PIB global por vasallaje a la Reserva Federal de EE.UU., al que también se suma lo debido a su laxa impresión de billetes verdes desde el año 2001 (que se manifiesta en la magnitud de la burbuja de emisión sin respaldo en la economía real).

Se vislumbra que la conectividad de la nueva ruta de la seda, con iniciativa desde China y con la cooperación de la Unión Económica Euroasiática apuntalada por Rusia, resume y sintetiza el sistema nervioso central del nuevo orden universal multipolar protegido con sus bombas nucleares. El oro significa el puntal de la nueva ruta de la seda: proyecto geoestratégico/geoeconómico de China para lograr sortear a lo largo de Eurasia la asfixia marítima de EE.UU. El verdadero día del advenimiento del nuevo orden mundial multipolar será cuando China y Rusia pongan sobre la mesa sus cuantiosas reservas de oro en respaldo de una nueva moneda multipolar, lo que significará la sepultura del dólar.

Sin mucho ruido, Pekín además lanzó en marzo de 2015 el Sistema Internacional de Pagos de China (CIPS, por sus siglas en inglés), al unísono de la aceptación del yuan (divisa china) como parte de los derechos especiales de giro (divisa virtual del FMI). Se vislumbra que el CIPS chino se desarrolle como el notable reemplazo del SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), que domina EUA, en tanto sistema de compensación de intercambios comerciales y financieros. Rusia, gracias a las tantas sanciones asfixiantes de EE.UU/OTAN/Unión Europea, se ha alistado a desconectarse del SWIFT, desde que el banco central ruso ha cambiado en los cajeros automáticos de retiro cash (ATM) el sistema de pagos de las tarjetas Visa y Mastercard por el MIR, nuevo sistema de pagos doméstico. Ni en Rusia ni en China desean repetir la opresiva vivencia monetarista de Irán, que sufrió una paliza con las sanciones de cuatro años al ser exorcizado del sistema SWIFT[1].

UnionPay, con sede en Shanghái, es la mayor organización de pagos de tarjetas de crédito en el mundo, antes de Visa y Mastercard. UnionPay funciona a lo largo de Asia e incluso ha sido adoptado en forma entusiasta por HSBC, banco globalista que igualmente desea acabar con el dólar como moneda de referencia internacional. Moscú y Pekín unen sus fuerzas para rebasar al dólar en el mercado monetario mundial. Rusia se prepara a lanzar sus primeros bonos de empréstito federal denominados en yuan chino, lo que tiene como intención desbancar al dólar.

Arabia Saudita (AS) está ya contemplando el comercio de su petróleo en yuanes. Las geofinanzas están a favor del yuan a costa del dólar, al tiempo que la riqueza de las naciones se traslada de Occidente a Oriente.

  1. La amenaza de una eventual guerra

Podemos afirmar que en la Primera Guerra Mundial, la tensión fue acerca de flotas navales y el control de los océanos y en la Segunda Guerra Mundial fue la fuerza aérea y el control del espacio aéreo. La Guerra Fría fue acerca de los satélites y el control del espacio. El actual conflicto bélico internacional gira alrededor de la encriptación, los ciberataques y el control de los efectos en el mundo real de parte del ciberespacio. Más aun, en la era cibernética una guerra estratégica implicará ataques digitales a los satélites como objetivo principal. El avance de China y también Rusia en esta materia preocupa a EE.UU. Todas las acusaciones que Trump sería corresponsable de ciberataques y manipulaciones rusas en las elecciones en EE.UU giran alrededor de este tema.

La oposición al gobierno de Trump afirma que han sido ´hackers´ rusos quienes estaban detrás de infiltraciones en plantas de energía nuclear y de otras compañías energéticas el día 8 de julio de 2017 en EE.UU.  En este contexto, revela Washington Post, vale aclarar que Obama aprobó una medida que autorizaba la instalación de armas cibernéticas en la infraestructura de Rusia, el equivalente digital de bombas que podrían detonarse si EE.UU. se viera inmerso en un intercambio cada vez más intenso con Moscú. Por el momento, un ataque masivo a la infraestructura eléctrica, política (votaciones) y financiera de EE.UU.  constituye un riesgo real y otro tanto, puede decirse para Rusia o China.

¿Cuáles son los riesgos más grandes para que el conflicto escale entre los esquemas unipolares y los multipolares, del escenario Siria-Irak-Irán-Turquía o Colombia-Venezuela-Brasil-Argentina al escenario China-Rusia-India o EE.UU.? Un bloqueo norteamericano de las rutas de los buques petroleros y comerciales chinos, implicaría inevitablemente una respuesta militar china. En el caso de una eventual guerra entre China y EE.UU., Rusia no permanecerá neutral porque implica sus propios intereses estratégicos.

La política de Trump de acercarse a Rusia para neutralizarlo (planteo de Kissinger) en un eventual conflicto con China no ha dado ningún resultado. Lo anterior, también se debe a la política del capital financiero global que más bien continuó en el camino de fortalecer para distanciar y enfrentar a China con Rusia (escenario según Brezinsky que se sostiene desde el acuerdo China- EE.UU. de 1979). En semejante entorno, los dos países más bien han fortalecido o escalado en su alianza y con ello han forjado e impulsado el proyecto multipolar. No es por nada que Putin aparece muy a menudo en la capital de China, pues Moscú y Beijín (Pekín) se sienten ambos amenazados por el escudo antimisiles que está levantando el globalismo unipolar como OTAN, tanto en el este de Europa como en Corea del Sur.

De acuerdo a los chinos, el escudo no está tanto dirigido hacia Corea del Norte debido a su proyecto nuclear, sino que constituye una estrategia para unir EE.UU., Japón y Corea del Sur (y en esta línea es importante tener presente el conflicto de la India con China por los acuerdos de ésta con Pakistán y el posterior avance de la India con Japón y EE.UU en su propia “ruta de la seda”) con el objetivo de condicionar a China.

En este punto es preciso también plantear que el congreso de EE.UU aprobó un aumento de 695.500 millones de dólares del presupuesto militar, lo que es más de 4 veces el presupuesto total militar de China en 2016 (150 mil millones de dólares). El gasto militar de EE.UU llegaría con esto a más de 3.5% del PIB frente a China con 1.3%. Es obvio que el gobierno de Trump hace concesiones al unipolarismo continental con peso en las Secretarias del Tesoro y del Estado que lo lleva a estimular la economía militar por encima de la civil. Claro que estas concesiones fortalecen el financiamiento del complejo industrial militar situado en EE.UU. en desmedro del complejo industrial militar multilateral de la OTAN, que fue la política seguida en las presidencias de los pro-globalistas Clinton y Obama. De este modo las inversiones en la infraestructura civil se demoran ya que dependen en cierta medida de la política de la Reserva Federal, que al contrario bloquean las iniciativas de Trump y este solo consigue propuestas positivas en esta dirección en sus diálogos con Xi Jinping.

China mantiene constante la proporción de su presupuesto militar a como se comporte la tasa de crecimiento de su economía, respecto al PBI-paridad anual, cuando éste baja -como en 2014- y cuando éste crece, como lo hace a partir de 2016. Para no cargar con este gasto improductivo, que es propio del plan de la OTAN, la administración Trump plantea trasferir este gasto a todos los países de ambos escudos: los aliados europeos de la OTAN en la frontera occidental de Rusia y a Corea del Sur y Japón frente a las costas chinas.

Lo anterior pareciera implicar potencialmente una guerra en dos frentes, como lo recomienda la escuela neorrealista que se basa en Machiavello y Hobbes. Tal escenario no sería muy probable en la visión de la Escuela Inglesa del constructivismo que se basa más en las relaciones internacionales. En su visión no es como el caso de Inglaterra que tuvo que asimilar que su vieja colonia (EE.UU.) le arrebate el liderazgo mundial (lo cual sucedió entre el inicio de la guerra financiera de 1929 y el cierre de la guerra militar mundial en 1944, Bretton Woods). Siguiendo el mismo camino lo que debería de aceptar EE.UU sería abandonar la idea del unipolarismo, sea de un tipo u de otro, y sumarse al multipolarismo bajo iniciativa China-Brics. EE.UU. sólo podría mantenerse grande si también florecen China y los Brics, y si aceptara que los grandes problemas en el mundo no se pueden resolver ya sin este país. Esta posición está más cerca de la política de Trump que de sus adversarios políticos unipolaristas.

Cuando Trump asumió la presidencia ya había una guerra verbal entre China y EE.UU en torno al mar del sur de China, donde transita el 30% de todo el comercio mundial y más de la mitad del comercio de petróleo proveyendo a China y Japón básicamente. Quien controla esta ruta controla a China y Japón y por ende a la economía mundial. De ahí también el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda centralmente por tierra, aunque no únicamente, que busca la integración de Eurasia, porque quien domine a Eurasia tiende a dominar también geopolíticamente al mundo. Claro que el modo multipolar de “dominación” necesita estar en las antípodas del modo de dominación angloamericano.

El proyecto de la Nueva Ruta de la Seda por tierra extiende la influencia geopolítica de la China multipolar y por lo anterior el país busca hacer retroceder a EE.UU, paso por paso en la parte occidental del Océano Pacífico.

Para lograrlo China ha construido 7 islas artificiales con sus bases militares. Las islas quedan en aguas en disputa con las Filipinas, Malasia, Brunei y Vietnam. Como señala el periodista independiente Jan van der Putten, el nuevo presidente de las Filipinas ya ha manifestado que EE.UU. debe retirar sus bases militares de su país; el primer ministro de Malasia prefirió estar del lado de China, Brunei ya lo había manifestado antes y, entonces, el único país continental que queda para oponerse a las islas chinas en aguas en disputa es Vietnam. Sin embargo, Vietnam forma parte de ASEAN y no podrá permitirse el lujo de tener a China como enemigo. Por ende el mundo multipolar está haciendo retroceder en su hegemonía al unipolar sobre las vías marítimas claves a partir de su consolidación en las vías terrestres.

El papel geopolítico de Corea del Norte

En el mar de China Oriental, entre Taiwán y el sur de Japón, hay otras 8 islas pequeñas no pobladas que reclama China. Solo dos de ellas tienen una superficie mayor de un kilómetro cuadrado, pero su ubicación es estratégica ya que quien controle estas islas controlara también las enormes superficies de mar alrededor de las mismas. Las islas se encuentran bajo dominio de Japón, pero tanto Taiwán como China reclaman derechos sobre las mismas. Del lado continental de la disputa también se encuentran las dos Coreas.

La península de Corea es un punto a no-ceder ni para China ni tampoco para Rusia. La caída del régimen de Kim y la reunificación de las Coreas sería una gran pérdida geopolítica para ambas potencias. La influencia de Estados Unidos se extendería virtualmente de manera ilimitada sobre el Pacífico.

Si EE.UU interviene directamente en Corea del Norte corre el alto riesgo que ese conflicto se convierta en un conflicto de escala mundial inmediatamente. Es por ello que EE.UU. y la OTAN han hablado de escalar el conflicto con Corea del Norte desde hace 10 años y nunca la situación escaló más allá de la verborragia, porque tanto China y Rusia como EE.UU.-OTAN son grandes potencias nucleares, y toda confrontación nuclear entre ellas no tendría ganador y sí a la humanidad toda como el gran perdedor.

Corea del Norte ha sido clave para la seguridad continental china desde un punto de vista geoestratégico desde hace más de 100 años, señala Jan van der Putten. China perdió más de un millón de soldados luchando en la Guerra de Corea (1950-1953) para impedir que los EE.UU. pusieran su bandera en territorio norcoreano, es decir en su frontera.

La política china hacia Corea del Norte se ha enfocado en el comercio y la inversión en el país, con la esperanza de promover estabilidad, y aumentar su capacidad de influencia sobre el régimen. China es sin duda el mayor aliado de Corea del Norte, además de su más importante socio comercial como principal proveedor de alimentos, armas y energía. Sin China el proyecto defensivo de Corea del Norte ya hace tiempo hubiera hecho colapsar a su economía civil. Pekín ha contribuido a sostener los sucesivos regímenes en Corea del Norte con la esperanza de evitar un colapso que derive en un derrame de refugiados a lo largo de su frontera de más de 1.000 km, y un vacío de poder en una región que resulta clave para su seguridad nacional. Sostener al régimen de Pyongyang significa evitar la presencia de tropas estadounidenses en la frontera china, un riesgo y afrenta inasumible.

Corea del Norte probó 114 misiles desde 1984, cuando comenzó su carrera armamentista. Fue Kim Jong-Un, quien le dio un impulso definitivo. Desde su llegada al poder, en 2011, se realizaron 84 ensayos balísticos. La escalada llegó a otro nivel el 4 de julio de 2017, cuando el régimen anunció el lanzamiento exitoso del misil Hwasong-14, el primero de alcance intercontinental (ICBM). Llegó a una altura de 2.802 kilómetros y recorrió 933 kilómetros en 39 minutos, hasta caer en el Mar de Japón. Expertos internacionales aseguran que, disparado en otro ángulo, podría cubrir una distancia muy superior. Las estimaciones más bajas le permitirían llegar fácilmente a Alaska, y las más altas a buena parte de la costa oeste de EE.UU.

Lo anterior no solo constata el avance del programa armamentístico de Corea del Norte y representa “una nueva escalada” en la amenaza para los proyectos unipolares, sino también evidencia lo limitadas que son las opciones para frenar a Pyongyang. Corea del Norte no va a renunciar a sus misiles. Para los Kim, el programa nuclear es una cuestión de supervivencia, ya que el objetivo específico al tener armamento nuclear es no estar a merced de superpotencias mundiales como sí es el caso de Libia, Egipto, Siria y Ucrania. Sin armas nucleares, Kim Jong-Un estaría en riesgo de sufrir el mismo destino de Gadafi y Mubarak. Kim Jong-Un está comprometido con su programa nuclear para dar una señal clara que evite una intervención militar. Corea del Norte no va a abandonar su capacidad nuclear y balística, sin importar cuánta presión reciba.

La política de disuasión de Obama ha demostrado ser efectiva para impulsar el proyecto globalista. La administración Obama buscaba crear un Estado global por encima de las naciones a partir de los acuerdos del Transpacífico (sin China) y Transatlántico. Su estrategia fue subordinar, a partir de sus empresas transnacionales globales (ETN´s), en el plano geoeconómico y geopolítico no solo a China y Rusia sino también al propio EE.UU. a un estado global manejado por grandes bancos globales y sus transnacionales. Las sanciones económicas no han tenido ni tendrán efecto real y testimonio de ello es que en el primer semestre de 2017 el comercio entre China y Corea del Norte aumentó 10,5% respecto al mismo período del año pasado, según datos oficiales de Pekín.

La probabilidad que Kim Jong-Un lance efectivamente un ataque preventivo sobre la Costa Oeste de EE.UU. es casi nulo, ya que dicha acción supondría un suicidio. Sin embargo, es un hecho que al tener Kim Jong-Un la capacidad de contraatacar, permite a la administración Trump imponer a sus aliados (Japón y Corea del Sur) poder instalar un escudo antimisiles y, en la medida de lo posible a cuenta de estos países aliados. Para lograrlo ha enviado 3 portaaviones y 2 submarinos nucleares a la zona en conflicto, intimidando más a sus aliados que a Corea del Norte. Lo anterior ha servido para fomentar el complejo industrial y militar, sector económico más fácil de estimular para impactar en una economía en el corto plazo.

A nivel interno en EE.UU. esta estrategia permite usar el conflicto con Corea del Norte para justificar la doctrina de intervencionismo directo. Esta doctrina permite aumentar el presupuesto de defensa y mostrar su poderío militar, con el objetivo final de lograr mantener la hegemonía geopolítica en el mundo unipolar. Con ello lograr al interior de EE.UU. mostrar la validez de su campaña ´Make America great again´, lo cual le permite sobrevivir en la interna de poder en los EUA.

Ante la exigencia de Trump que Corea del Sur debería pagar por la instalación del escudo antimisiles (THAAD), el país decidió suspender de manera temporal el despliegue del sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos en su territorio. No exigieron que las dos lanzaderas y los otros equipos que han sido ya desplegados debieran ser retirados, pero aquellos que aún están por desplegarse tendrían que esperar. Por su parte, el Ministerio de Defensa surcoreano indicó que todos los pagos vinculados con el despliegue del THAAD están claramente por cuenta de EE.UU. según el acuerdo firmado en junio. Lo cual muestra las contradicciones de los pasos que da Trump, por un lado parece que avanza en la militarización de áreas (Corea del Sur) y por otro, al exigir que los gastos corran por cuenta de los propios países de la OTAN genera la negativa para avanzar en la militarización. Cuál de todas las movidas muestra la estrategia de Trump, que parece ir mas dirigida a la interna de poder en EUA que al tablero internacional.

El nuevo presidente surcoreano en persona, Moon Jae-in, trató que Trump negociara con Corea del Norte. Si la reunión hubiese tenido lugar sería el primer diálogo intercoreano desde diciembre de 2015. En esencia, tal negociación significaría que China a través de Corea del Norte, lograría así su objetivo: limitar la libertad de acción militar de EE.UU. en el Pacífico y darle todo el espacio al desarrollo del proyecto multipolar. Un pacto político que acepte semejante disuasión no es políticamente inviable para el gobierno de Trump. Todo indica que el proyecto multipolar sigue avanzando a costa de los proyectos unipolares.

10 de agosto de 2017

(Versión editada por Manuel Hidalgo/ economista y asesor sindical).

 

Bibliografía

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Notas:

[1] “China, a la par, recientemente lanzó la iniciativa de un servicio de pago internacional, el CIPS –China International Payment Platform – una “alternativa” al SWIFT -Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication- creado en 1973, sistema que lanzó la amenaza con destino ruso de desconectarle sus bancos (en el marco de un conjunto de sanciones económicas aplicadas a ese país por la llamada crisis de Ucrania). A la vez, Rusia ha respondido con la creación de su propio sistema, aunque obviamente la potencia del sistema chino, que incorporaría gran cantidad de entidades financieras, es superior. Por otra parte amén del servicio, lo fundamental es que el CIPS garantizaría una mayor cobertura del yuan en los pagos internacionales y permitiría a esa moneda avanzar hacia su conversión como moneda de reserva.

No es diferente, lo que pasa con el nuevo sistema que rige desde marzo de 2015 para la determinación del precio del oro. Hasta el 19 de marzo de 2015, el precio fue fijado por London Gold Fix cuyos 5 socios -que pasaron igualmente a formar parte del nuevo sistema de fijación de precios- son: Bank of Nova Scotia, Barclays, Deutsche Bank, HSBC y Societé Générale. Se habrían sumado el UBS y JP Morgan. En febrero del corriente año salió la noticia sobre una investigación que estaría llevando a cabo la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), el regulador estadounidense del mercado de derivados y opciones por presunta manipulación en la fijación de precios del oro, plata, platino y paladio. Dicha comisión investigaría al HSBC y también a los siguientes bancos: Bank of Nova Scotia, Barclays PLC, Credit Suisse Group AG, Deutsche Bank AG, Goldman Sachs Group Inc., J.P. Morgan Chase & Co., Société Générale SA, Standard Bank Group Ltd. y UBS AG. Delitos del mismo tipo se comentaron con la fijación de la tasa LIBOR.

Ahora la fijación del precio del oro se gestionará a través de una plataforma de negociación electrónica para la London Bullion Market Association (LBMA). Aquí los 3 mayores bancos chinos, ICBC, Bank of China y China Construcción Bank, fueron tentados a participar, pero no se sabe si China decide entrar en este sistema, sobre todo si tienen que transparentar las sigilosas operaciones de compras que están llevando a cabo.

Importante es señalar que China ha venido aumentando significativamente sus reservas en oro a la vez que es el mayor productor de oro en el mundo. Por otra parte, tanto Rusia como China son hoy los más activos compradores de oro a nivel mundial. En general en la medida en que le es posible, los países de Asia Central están posicionando cada vez más sus reservas en dicho metal. La pregunta es qué pasaría con el dólar si China decidiese hacer el yuan convertible al oro.

La nueva avanzada de los BRICS-G77+China en la conformación del Banco de Desarrollo y la creación de un fondo de Reserva es la generación en paralelo de las funciones del Banco Mundial y del FMI. China por otra parte justifica su accionar en la medida en que el FMI no permite la inclusión del yuan en la determinación del valor de los Derechos Especiales de Giro y no habilita a dicha moneda como instrumento de cambio internacional.” (Extracto del libro “Geopolítica de la crisis económica mundial”, septiembre 2016, páginas 29-30.).

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