Chile cínico: Aunque sea en Punta Peuco, que Corvalán Castilla siga encerrado. Ya llegará su carroza.

“Las respuestas de Corbalán”: un nuevo atropello a las víctimas,

El libro del ex CNI condenado a cadena perpetua por delitos de lesa humanidad explica pasajes inéditos de la dictadura y emplaza a Sebastián Piñera a cumplir con los beneficios carcelarios que comprometió. Las organizaciones de DD.HH expresaron que “en un país decente este libro sería censurado y los cómplices de la presentación encarcelados por apología al genocidio”.

por N .Figueroa y N. Venegas/r. UdeChile.

Álvaro Corbalán estudió en el Instituto Nacional y a los 14 años ingresó en la Escuela Militar de Santiago; además, en 1971 hizo un curso en la Escuela de las Américas.​ Antes del golpe militar —que, liderado por el general Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973 derrocó al gobierno de la Unidad Popular encabezado por el socialista Salvador Allende— estuvo en el Servicio de Inteligencia Militar; luego fue destinado a la Dirección de Inteligencia del Ejército hasta 1980; después fue trasladado a la Central Nacional de Informaciones (CNI) y llegó a ser director del Comando Conjunto perteneciente al Ejército de Chile y comandante del Cuartel Borgoño de la CNI encargado de la División Antisubversiva. Su nombre estuvo asociado a la llamada Operación Albania y al asesinato del dirigente de la CUT Tucapel Jiménez, entre otros casos.​

Álvaro Corbalán utilizó redes de informantes en todos los planos de la actividad pública, aprovechó su alto cargo para introducirse en círculos faranduleros; fue amante de la vedette española Maripepa Nieto —de cuya mano por las noches se paseaba por los bares como el Conffetti, en avenida Apoquindo, “uno de los favoritos del pinochetismo duro, cuyo dueño era el marido de Patricia Maldonado”—,​ y realizó seguimientos y acosos a varios personajes de la farándula.

Corbalán fue miembro del partido político Avanzada Nacional, del que llegó a ser presidente entre agosto y noviembre de 1989.​

Encarcelado desde el 16 de enero de 1991, Corbalán fue condenado por una serie de crímenes relacionados con la violación de derechos humanos, entre los que figuran los asesinatos de la Operación Albania, del líder sindical Tucapel Jiménez; del carpintero Juan Alegría Mundaca, de la joven militante del MIR Paulina Aguirre Tobar, del comunista Juan Luis Rivera Matus, del periodista y militante del MIR José Carrasco Tapia, de Enzo Muñoz Arévalo, Héctor Sobarzo Núñez y Ana Delgado Tapia, militantes del MIR y Juan Manuel Varas Silva militante del PC, perpetrados en julio de 1984; de los miristas Luciano Aedo Arias, Nelson Herrera Riveros, Mario Lagos Rodríguez, Mario Mujica Barros, Juan José Boncompte Andreu, Rogelio Tapia de la Puente y Jaime Barrientos Matamala los díoas 23 y 24 de agosto de 1984, y de los cinco miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) —Julián Peña Maltés, Alejandro Pinochet Arenas, Manuel Sepúlveda Sánchez, Gonzalo Fuenzalida Navarrete y Julio Muñoz Otárola—, que fueron lanzados al mar en septiembre de 1987.

Sus condenas —a cadena perpetua más otras por las que suma 100 años de cárcel— le impidieron asistir a los funerales de su madre Marta Castilla Geisse, fallecida el 9 de octubre de 2015. Primero estuvo recluido en un recinto militar —cabañas del Batallón de Policía Militar (BPM) que formaban parte del Campo Militar de Peñalolén, en el que también estaban el Comando y la Escuela de Telecomunicaciones, así como el Penal Cordillera del que en 2004 se hizo cargo Gendarmería-​ y después, en noviembre de 2004, pasó al Penal de Punta Peuco, del que fue trasladado en noviembre de 2015 a la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago, pero, luego de interponer un recurso de protección, logró que el 1 de enero de 2017 lo devolvieran a su antigua prisión.

Álvaro Corbalán es autor del libro Anécdotas de mi General: las que viví… y las que me contaron (Asesorías Comunicacionales ACO, Santiago, 2009); los periodistas Daniel Campusano, Macarena Chinni, Constanza González y Felipe Robledo escribieron El dueño de la noche (Ceibo Editores, 2015), obra en la que repasan la vida bohema del ex jefe operativo de la CNI.23

Corbalán tenía una veta de artista que, según él, había heredado de su madre, autora de algunos poemarios y concertista en piano. Toca la guitarra y el piano, y, estando en la cárcel, compuso algunas canciones, como la Canción por el reencuentro o el Himno de Punta Peuco. En una entrevista a la revista Cosas a finales de los años 1980, aseguraba haber firmado en 1974 un contrato con el extinto sello de música Odeón para grabar dos discos. “Sin embargo, otras responsabilidades superiores me alejaron de esa actividad”, explicó a Cosas Corbalán, sin explicitar que se refería a su trabajo en la CNI.​ En la época del régimen militar, llegó a sacar un casete con el director de orquesta Horacio Saavedra.​

En la segunda temporada de la serie televisiva Los archivos del cardenal, el actor Roberto Farías se inspiró en Corbalán para su personaje, Marcelo Alarcón, para lo cual “creó todo un ritual en el que se ponía el perfume favorito” del ex jefe operativo de la CNI, Halston Z14, estudió grabaciones y crónicas del exmilitar y conversó con personas que lo conocieron.​

Su esposa es la argentina Silvia López,​ a quien conoció estando ya preso y con la que tiene algunos hijos gracias al régimen de visitas conyugales.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81lvaro_Corbal%C3%A1n

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